14 de junio de 2012

Primera cena

El día que nos conocimos me invitó a su casa. Su compañero de piso estaba de vacaciones con su novia, y su compañera en Berlin, pero volvía esa noche.
Nos despedimos de toda la gente de la mesa, gente a la que casi en su mayoría nunca más volví a ver, y nos fuimos en nuestras bicis hasta la estación de tren más cercana. Subimos nuestras bicis al tren, y nos quedamos todo el camino parados sosteniendo nuestras bicicletas. Él me miraba las uñas, que estaban pintadas de bordeaux.
Ese día fue el primero de los tantos días en que me preparó la cena. Tallarines con salsa de tomate. Sí estaba rico, pero nunca me hubiera imaginado que alguien que se presenta con fideos con tuco, pudiera llegar a cocinar tan rico y tan variado con el correr del tiempo.
Después de la cena me acompañó a la estación, 15 minutos en bici. A pesar de que hay otra estación, a 3 minutos caminando, desde el primer día, el artista decidió que siempre que pudiéramos íbamos a tomar el camino más largo. ¿Con qué fin? Caminar más tiempo juntos, y que tenga que andar menos tiempo sola en el tren.
Así es el artista. Cuando quiere.

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