A mediados de noviembre, dos meses después de conocer al artista, fue la primera vez de algo que se ha convertido en una rutina, pero de las lindas.
Estaba acostada en su sillón, leyendo un libro de Liniers, mientras él hacía algo en la computadora. Después de un rato, se aburrió de lo que estaba haciendo, y vino como siempre, a molestarme, pero yo estaba re divertida leyendo "Macanudo", así que no le di mucha bola, y no le quedó otra que sacar su cuaderno el de hojas marrones, la pluma, la tinta china, el pincel, el agua, y sentarse en una silla contra la pared a dibujarme.
De esa noche salieron dos dibujos, uno que está colgado en mi pared, y otro guardado en alguna de sus carpetas.
Ese día también fue la primera vez que intenté decirle algo al artista, pero como siempre que quiero decir algo importante, mis pensamientos se cruzan, las palabras se entreveran, y termino diciendo cosas que poco tienen que ver con la idea inicial.
Le dije que sentía que estábamos pasando demasiado tiempo juntos, que no había habido ni siquiera un día en el que no nos hayamos visto desde que éramos amigos, que me confundía con sus actitudes tan lindas -con eso me refería a que el día que llegué de Italia, me trajo a casa el fragmento un libro que él imprimió y encuadernó con hilo y aguja, o a la lata con galletitas navideñas que me regaló un par de días después-. Le dije que esas cosas me confundían, que no las entendía, y tratando de retener las lágrimas en mis ojos le dije que me quería ir de su casa. Me abrazó y me dijo que lo llamara cuando me sintiera mejor, pero antes de que pasara la puerta, me dijo que me llevara un CD que me había grabado.
Me acuerdo de haber llorado en el tren camino a casa, y ni bien llegué, puse el CD en el equipo que en ese momento todavía tenía en mi cuarto. The Moldy Peaches: "You are a part time lover and a full time friend...I don't see what anyone can see, in anyone else, but you", decía la primera estrofa de la primera canción de ese álbum. No lo pude seguir escuchando, lo apagué, y me tiré en la cama así vestida como estaba, y me desperté 10 horas después, con el dolor más raro que nunca había sentido en el pecho.
Me acuerdo de cuando me contaste esto. Cómo cambiaron las cosas, no? Para bien, claro.
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